El segundo apellido… la marca de arribistas y criminales
Los únicos que usan sus dos apellidos son los criminales atroces y los chilenos que no se conforman con tener un papá de apellido ordinario. En casos como Julio Ponce Lerou o Lee Harvey Oswald el segundo apellido es el signo de identificación. En el primero es para decir que no es un Ponce cualquiera (como Waldo Ponce, por ejemplo) y en el segundo es para dejar en claro que el que mató a Kennedy no es Lee Harvey López que vive en Tucson y maneja un tractor. En ambos casos el segundo apellido es la manera que tiene uno de diferenciarse de otros posibles nombres iguales al propio y para dejar en claro de quien estamos hablando. (hay que señalar que en el caso de estos dos nombres que puse como ejemplo ambos son delincuentes, uno más que el otro… porque habría que matar 15 presidentes para igualar las estafas de Ponce Lerou)
En Chile es común que cuando ocurre la pesadilla del cuico y una hija se mete con un weón de apellido cuma el fruto de esa unión deberá siempre recurrir al segundo apellido para salvarse de la marca de la bestia que puso el padre. De este modo si una niña de apellido Barnes tiene la mala ocurrencia de engendrar una criatura con un tipo de apellido Hernández el nuevo integrante de la familia deberá siempre hacerse llamar Pedrito Hernández Barnes porque suena mejor que Pedro Hernández a secas. He conocido muchos. Sé de lo que hablo. Incluso hay algunos que hasta se las ingenian para unir sus apellidos con un guión y así fusionar los apellidos para segurarle a las futuras generaciones un mejor vivir, de este modo es que aparecen los Perez-Cotapos, los Martínez-Conde y todos esos apellidos que son la mezcla de un apellido de población con otro un poquito mejor. Y para los mal pensados que dirán Enriquez-Ominami también! les digo que… no lo sé. Habría que preguntarle al mismo Marco si lo hizo solo por cariño o porque igual le subía un poco el pelo. Cuando lo conozca en persona prometo consultarle y les cuento.
¿Farkas o Farcas?
Este artículo se me ocurrió en realidad porque hace un rato estaba leyendo un reportaje de Ciper en el que describen los negocios truchos de Daniel Farcas y cuando en el reportaje lo mencionan como “Daniel Farcas Guendelman” de inmediato pensé que es primera vez que sé de su segundo apellido y, tal como expliqué en el apartado anterior, a los delincuentes siempre se los llama por los dos apellidos entonces uno inmediatamente puede detectar que cayó en falta… es como un método preeliminar de culpabilidad. Si le dicen los dos apellidos de ahora en adelante dirás !!este weón debe ser culpable!! Y te acordarás de mí.
Luego de eso pensé… pobre la gente de apellido Guendelman. Hasta el momento no había ningún Guendelman preso/famoso. Y de inmediato pensé ¡Pobre Leonardo Farkas! (jajajajaja)
Ocurre que la gente que ve tele no conoce a los políticos y el boca en boca siempre distorsiona la realidad. Entonces probablemente por culpa de Daniel Farcas mucha gente culpe a Leonardo Farkas de haber robado platas… confieso que no me cabe duda que Farkas ha hecho cosas malas en su vida porque nadie gana tanta plata vendiendo velas para los santos, pero por el momento no lo sabemos y por eso me dio lástima el pobre, porque todavía es simpático… con tanto show que hace uno termina quieriéndolo… es un spam social que, no sirviendo de nada y sabiendo de antemano que es su beneficencia es más falsa que el color de sus dientes, uno lo deja entrar y pasar de largo porque es un tipo chistoso. Entonces ahora la gente cuando escuche “Farcas (el diputado) se robó platas” pensará que fue el empresario rucio-crespo-payaso y no el diputado-famélico-gato-de-campo.
Me despido con una última reflexión
François de La Rochefoucauld fue un francés que no tiene mucha importancia pero escribía frases bonitas, y tenía un apellido hermoso, por eso seguramente dijo que “ Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos.” Por eso pienso que en realidad hemos aprendido dos cosas en el último año. Primero (y quiero ser enfático en esto) que los delincuentes son delincuentes porque cometen delitos, no porque vengan de Lo Prado, de Pudahuel, de Talcahuano o de Playa Ancha. Es decir que muchos de los ladrones y traficantes más grandes de nuestra historia estaban escondidos en casas de lujo bajo el paraguas que les proveía un apellido con olor a Productor de Vino. Segundo, me gusta pensar que a pesar de todas las injusticias existe siempre una luz al final del túnel y, así como cada vez importa menos el apellido o el color de piel o la procedencia de los antepasados quizá algún día vayamos inculcando a nuestros hijos que la justicia no depende de un carnét de identidad sino de los actos con que cada cual se conduce.
Disculpen. Creo que fue muy moralino y fome el último párrafo, así que cerraré diciendo una barbaridad… a todos los siúticos de mierda que son parientes de corruptos y ladrones les digo: Métanse el apellido en la raja!
por @arturoledezma
Este artículo lo publiqué originalmente en El Ciudadano



